Videovigilancia: La búsqueda del equilibrio
Viernes 07 de Noviembre de 2008 10:04
Resumen: Reflexión ante la tendencia actual de instalación de cámaras de videovigilancia y la búsqueda de un difícil equilibrio entre la protección de la intimidad y los datos personales versus la seguridad.

A raíz de la reciente notícia respecto a la colocación de 24 cámaras de videovigilancia en un instituto de Valencia que ha venido apareciendo en prácticamente todos los medios de prensa (ver en elmundo.es "Estudiar en Gran Hermano") se abre nuevamente el debate sobre la videovigilancia y el respeto al derecho a la intimidad.
Este caso, para los que profesionalmente nos dedicamos al mundo de la protección de datos, no nos sorprende en absoluto. En nuestra experiencia diaria hemos podido constrastar como en el último año se ha producido un auténtico boom en el uso indiscriminado de las cámaras de videovigiliancia como elementos de seguridad en empresas de todo tipo, industriales, oficinas, comercios, centros educativos, etc. Así pues el caso del instituto de Valencia no es un caso aíslado, si bien el mismo ha tenido mayor repercusión mediática por algunas de las peculiaridades del caso: el número de cámaras, la ubicación (alguna en los lababos del insituto) y elementos complementarios como el uso de tornos y la intención inicial de validación mediante huella dactilar.

La Agencia Española de Protección de Datos, atenta a estos movimientos y al creciente número de inscripción de nuevos ficheros con finalidades de videovigilancia ya en su momento desarrollo una completa serie de instrucciones dirigidas a responsables de ficheros respecto a su uso, colocación, procedimientos, etc. Toda la documentación puede consultarse en su misma página web. Documentación respecto a videovigilancia en la web de la AEPD.

Como mínimo cualquier entidad que tenga en mente utilizar este tipo de dispositivos con la finalidad de incrementar la seguridad, debería consultar detenidamente toda la documentación que la AEPD nos proporciona y que nos puede servir de guía para proceder con la mayor corrección posible y no caer en un abuso respecto al derecho que tenemos todos a nuestra intimidad.

De forma resumida, se pueden establecer una serie de aspectos a considerar:
  1. Proceder previamente a su colocación a inscribir un fichero de videovigilancia en el registro general de protección de datos.
  2. Estudiar la ubicación a fin de no vulnerar la intimidad de los afectados.
  3. No abusar en su número si existen otros métodos igualmente válidos para garantizar la seguridad siendo los mismos menos intrusivos.
  4. Señalizar su ubicación (AEPD dispone de un modelo de señalización)
  5. Disponer de hojas informativas y estipular un procedimiento interno para garantizar los derechos ARCO.
  6. Garantizar la seguridad de las imágenes almacenadas y su correcto uso. Formar al personal respecto al uso de los datos a los que tiene acceso y estipular las medidas de seguridad necesarias para garantizar su integridad.
  7. Establecer los procedimientos necesarios para su eliminación.
  8. Actualizar el Documento de Seguridad para reflejar todos los cambios producidos.
Dejando a parte todos estos "trámites", lo indudable es que la extensión en su uso, viene motivada por su notable efectividad y sin duda va a ser una herramienta cada día más utilizada. La prueba la tenemos una vez más con el famoso instituto de Valencia dónde todas las partes, padres, profesores, empleados e incluso aquellos que con más razón podrían quejarse, los estudiantes, han afirmado sin dudarlo que todos los actos incívicos y problemas del pasado han prácticamente desaparecido con la implantación de estos sistemas.

La evolución tecnológica pone en nuestras manos herramientas para aumentar la seguridad cada día más sofisticadas, sin ir muy lejos, hace escasos días se planteaba el uso de escaners en los aeropuertos que literalmente "te desnudaban" por completo.
El debate es lícito y sin duda alguna habrá que buscar ese punto de equilibrio en la que todos nos sintamos seguros pero a la vez veamos nuestra intimidad protegida y salvaguardada. Actuar con seriedad y responsabilidad es vital para conseguirlo. Igualmente, disponer de organismos como la AEPD, otras veces tan críticada, aparece a todas luces imprescindible para conducir el debate con rigor y seriedad.